Lentamente se funde la huella en la arena
y desaparece dejando atrás los recuerdos emborronados
viene la ola y lo inunda todo con su ingente fuerza
y no son más que suspiros y ecos los que quedan a su lado.
Ecos de un pasado que se vuelve a repetir,
posibles espejismos que dibuja el devenir,
mas no son sino castillos que se dibujan en el aire
pues aparecen formas, figuras, pero ningún rostro, nadie.
Sigo esperando ese candor que me acompañe
pero frío, solo frío, en la ardiente arena,
las campanas por ti ya no tañen
y frío, solo frío, frío en las venas.
La sangre que recorría todo mi cuerpo
se congeló y preparó para la salazón
pues la ola que hacía desaparecer la huella,
ahora inunda mi desdichado corazón.
Busco el candil para mi hoguera,
aquella que prendí para mantenerme vivo,
pero no hay más en mi camino que madera hueca
y la que es buena, no se cruza en mi destino.
"-Dime lo que quieres que sea, y lo seré por ti.
-Eres tonto.
-Podría serlo.. "
(El Diario de Noah)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

He dado con este blog de casualidad y he de decir que , escribes genial y que me encanta tu manera melancolica y eperanzadora de ver la vida
ResponderEliminarMuchas gracias :) siempre se agradecen ese tipo de comentarios.
ResponderEliminar