Fresco diamante, que aún no aprendió a brillar,
fuerte piedra es la que te sostiene en el pedestal..
Pajarito cantor que nos alegra con su piar
yo sólo quiero enseñarte a saltar y volar..
Luciérnaga candorosa que me recibe con su tenue luz,
ser misterioso, no he encontrado a más como tú
Pero no importa, pues ya mi búsqueda acabó
porque ya estás aquí, y junto a ti, estoy yo.
Y quien aqui esta epistola escribe
sabe que por ella nada recibe,
mas le da igual lo que le repliquen
pues no tiene miedo a luchar.
Y es que quien bien quiere algo lograr,
por genial que se le de lo demás,
ha de por ello sangrar, sudar y llorar,
porque en esta vida nada.. nada te van a regalar.
Y así acaba esta epístola que te escribo
con una clara conclusión:
al final de este capítulo,
el diamante brilló, el pajarito voló, la luciérnaga iluminó...
y tú, contigo.. siempre estaré yo.
"Somos el resultado de la suma de todos los momentos de nuestra vida." (Antes del atardecer)
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me encanta esa cancion de green day :)
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